Exponer la piel de los pies al contacto con la tierra, hierba o agua, constituye una excelente forma de fortalecer el organismo y conectar con la energía de la naturaleza, lo cual ha sido empleado desde tiempos de la antigua china hasta hoy, a través de diversas terapias alternativas.
Caminar o correr sin zapatos desarrolla más fuerza en los músculos de los pies, piernas y caderas. Favorece la circulación sanguínea, fortalece la musculatura de los pies, flexibiliza las venas y previene infecciones.
Entre los beneficios de caminar descalzo está el ajuste de los mecanismos del pie, pues esto ayuda a que éste tome la posición adecuada. Esto significa una mejoría en la forma de andar, con más agilidad y equilibrio. Por ello, los atletas terminan su rutina de ejercicios descalzos sobre el pasto.





